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El software middleware es un componente fundamental dentro de la arquitectura de los sistemas de información modernos. Su función principal es actuar como una capa intermedia que permite la comunicación, integración y coordinación entre aplicaciones, sistemas y servicios que, de otro modo, no podrían interactuar de manera directa.
Desde la perspectiva de las Tecnologías de la Información aplicadas a la administración, el middleware resulta clave para garantizar la interoperabilidad de los sistemas organizacionales, la continuidad de los procesos de negocio y la eficiencia en el flujo de información entre áreas y plataformas tecnológicas heterogéneas.
El middleware se define como un conjunto de programas y servicios que se ubican entre el sistema operativo y las aplicaciones, facilitando la comunicación y el intercambio de datos entre componentes distribuidos. No reemplaza a las aplicaciones ni a los sistemas operativos, sino que los conecta y coordina.
En el contexto organizacional, las empresas suelen operar con múltiples sistemas de información: sistemas transaccionales, sistemas contables, plataformas de gestión, herramientas analíticas y aplicaciones externas. El middleware permite que estos sistemas intercambien información de manera consistente, segura y controlada. Por ejemplo, posibilita que un sistema de ventas envíe datos automáticamente a un sistema contable sin intervención manual.
Desde el punto de vista funcional, el middleware puede encargarse de tareas como:
Para el estudiante de licenciatura en administración, comprender el rol del middleware implica reconocer que muchos procesos organizacionales integrados no dependen de un único sistema, sino de la coordinación entre varios sistemas. Por ejemplo, un proceso de facturación puede involucrar un sistema comercial, uno logístico y uno financiero, todos conectados mediante middleware.
Desde una mirada estratégica, el middleware también contribuye a la flexibilidad tecnológica de la organización. Permite incorporar nuevas aplicaciones o modificar sistemas existentes sin rediseñar completamente la arquitectura, reduciendo costos, riesgos y tiempos de implementación. Esto es especialmente relevante en contextos de transformación digital y crecimiento organizacional.