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La metodología cascada es uno de los enfoques tradicionales y predictivos más conocidos en la gestión de proyectos de Tecnologías de la Información (TI) y Sistemas de Información (SI). Su denominación proviene de Waterfall (Cascada) y alude a una secuencia lineal de fases, donde cada etapa se completa antes de iniciar la siguiente, con entregables claramente definidos y aprobaciones formales.
Desde la administración, la metodología cascada resulta relevante por su alto nivel de control, previsibilidad y documentación, características especialmente valoradas en proyectos tecnológicos donde los requerimientos están bien definidos, el entorno es estable y existen exigencias regulatorias o contractuales.
La metodología cascada organiza el proyecto en fases secuenciales, con una lógica de avance unidireccional. Cada fase produce entregables que sirven de entrada para la siguiente, y los cambios posteriores se gestionan de manera restrictiva.
Principios fundamentales:
Desde la mirada de TI, este enfoque busca reducir la incertidumbre técnica anticipando decisiones y especificaciones antes de construir la solución.
Aunque la nomenclatura puede variar, la metodología cascada aplicada a sistemas de información suele estructurarse en las siguientes fases:
a) Requerimientos (Requirements – Requerimientos)
Se identifican y documentan las necesidades funcionales y técnicas del sistema.